`vigia-subcomandos.py` y `hydrate-profile.py --auditar-raices` nacieron ayer encontrando cosas
reales: 46 binarios sellados que no se pueden invocar por falta de driver, y 4 comandos de `bzip2`
apuntando a `/out/usr/bin/…`. **Las dos las encontré a mano, y eso no se repite solo.**
El argumento ya estaba escrito tres líneas más abajo en este mismo fichero, al lado de
`vigia-sonames`, y costó caro: nadie lo corría, así que `libstdc++.so.6` —que rompía el navegador en
los CUATRO perfiles— estuvo en su salida meses sin que nadie la leyera.
Van FUERA de la puerta diaria porque son baratos: **4 s y 22 s** medidos. Dentro del `if` del sello
correrían una vez al día sin motivo.
⚠ **Y la primera versión de este commit los metió DENTRO de la puerta**, justo lo contrario de lo que
decía su propio comentario — el ciclo de prueba no imprimió ni una línea de ellos y así se vio. Por
eso se corre el ciclo de verdad antes de dar por bueno un cablazo al cron: un bloque mal colocado en
un script desatendido no avisa, simplemente no pasa nada.
Dejan fichero en `docs/state/` con la FECHA DE MEDICIÓN por delante, por la misma razón que el
static-audit: con el frente en verde el texto es constante, `git diff --cached --quiet` no vería
cambio, y dentro de tres meses el fichero sería indistinguible de uno rancio. Con la fecha, cada
ciclo deja huella en el `git log` — se ve que el vigía sigue VIVO, no sólo que el último veredicto
fue bueno.
Verificado corriendo el ciclo completo:
subcomandos.txt ✓ TOTAL: 44 herramientas selladas que no se pueden invocar.
raices.txt ✓ ✓ 0 ofensores NUEVOS sobre 1 artefactos.
==> estado commiteado+pusheado