Contesta la pregunta que ni el grafo ni `vigia-sonames` contestan: no «¿está
sellado?» ni «¿arranca el binario?» sino **«¿hay alguien que lo LEVANTE?»**. Un
demonio puede estar sellado, con contenido, con todos sus sonames resueltos, y
que ninguna imagen lo arranque nunca.
Va al latido por la lección que `vigia-sonames` ya dejó escrita doce líneas más
arriba —un vigía que hay que acordarse de invocar no se distingue de no tenerlo—
y con más motivo: su entrada son DOS ficheros que cambian por separado (las
recetas y `targets.toml`), así que la divergencia entre «declarado» y
«habilitado» aparece sola, sin que nadie toque el vigía.
Corre PRIMERO su propio `--selftest`: si el guardián está roto, su silencio no
es una respuesta.
Primera lectura, ya en el repo: 0 errores y 18 avisos. El más ruidoso es
`dbus-system`, que viaja en SEIS perfiles y sólo GNOME lo arranca.