Faltaban tres recetas cuya fuente es un repo, no un tarball: `fcft`, `foot` y `glab`. El commit pineado cumple exactamente el mismo papel que el sha256 —es el árbol EXACTO que construimos— así que la evidencia estaba igual de disponible, sólo que por otra puerta. `miembros_de_git()` la abre sin clonar el árbol entero: `--depth 1 --filter=blob:limit=64k` sobre el commit. Un COPYING nunca pasa de 64k y los fuentes donde vive la concesión tampoco; los que sí pasan —binarios, assets— son justo los que no interesan. Un repo de cientos de megas se resuelve con unos pocos. Las tres salieron del `license:` que el propio autor escribe en su `meson.build` (fcft, foot) y del texto del LICENSE (glab). Los repos por SSH se saltan diciéndolo: este script hace fetch anónimo y no tiene claves. Son `hammerd` y `portal-probe`, y ya están resueltas por otra vía (su repo es este mismo). `analizar()` pasa a consumir un iterable de `(ruta, bytes)` en vez de abrir el tar ella misma, así que las dos fuentes comparten TODA la lógica de veredicto: la jerarquía de evidencia, la regla de sólo-la-raíz, la unión de identificaciones y la exigencia de que la concesión hable de la misma versión que el COPYING. Un criterio, dos puertas. Y el script se renombra `licencias-tarball.py` → `licencias-fuente.py`, porque el nombre viejo pasó a ser mentira en el momento en que aprendió a leer git. Un nombre que describe la implementación de ayer manda a la gente a buscar en el sitio equivocado. Los 3 ArtifactHash, idénticos antes y después.
hammer
Una distribución Linux construida con un laboratorio funcional y hermético en el sótano, y una terminal mutable, clásica y anárquica en el piso de arriba — diseñada desde el suelo para que una IA programadora entienda, modifique y comparta el sistema.
hammer no es otro gestor de paquetes inmutable. Es una arquitectura de dos mundos:
- El laboratorio compila desde fuentes upstream (commits fijados), de forma
determinista y aislada (
bubblewrap+zig cc+ musl estático), y direcciona cada artefacto por su hash (BLAKE3) en un content-addressed store. - El userland es un Linux clásico, mutable, con FHS de verdad (
/bin,/lib,/etc). Los binarios se hidratan desde el store por hardlinks. Puedes pisar archivos en caliente, romper cosas con unrm -rf, y revertir cuando quieras.
Entre ambos mundos viven las tres piezas que hacen a hammer distinto:
- Overlay de experimentación — prueba cambios sobre el sistema real con red de
seguridad;
hammer try/commit/discard. - Diario de mutaciones — un daemon
fanotifyregistra todo lo que tú (o la IA) cambiáis a mano. Vives imperativamente; el sistema genera el delta contra la base limpia. El diario es tu configuración — sin ser declarativa. - Manifiesto
.swm— compartes la receta de la mutación (parche de fuente + flags + ediciones de config), no el binario cocinado. El receptor reproduce y verifica; no confía en tu binario.
Encima de todo corre el bus de agente (/run/agent.sock): la IA habla un protocolo
pequeño y legible, dispara compilaciones, inyecta en el overlay, escucha fallos y reacciona.
Tú tienes la última palabra.
Estado
Fase de arranque. Validamos la capa AI-nativa sobre Alpine (musl + FHS ya cocidos)
antes de bajar a distro propia. Ver docs/10-roadmap.md.
Documentación de diseño (SDD)
Toda la arquitectura está en docs/. Empieza por
docs/00-vision.md y docs/01-architecture.md.
Estructura
crates/
hammer-core tipos compartidos: Recipe, Swm, hashing CAS, store
hammer-build el laboratorio: sandbox + compilación + hidratación
hammer-cli el binario `hammer` (build, hydrate, try, commit, apply, export…)
hammerd daemon: bus de agente + diario de mutaciones
docs/ SDDs y ADRs
Stack
| Capa | Decisión |
|---|---|
| Base de validación | Alpine (musl + FHS mutable) |
| Tooling / daemons | Rust (estático-musl) |
| Compilador del lab | zig cc por defecto, pluggable por receta |
| Sandbox de build | bubblewrap (namespaces) |
| Direccionamiento | BLAKE3 content-addressed store |
| Despliegue | Hidratación por hardlinks + patchelf |
Filosofía
La automatización es mi empleada en el sótano, pero en el piso de arriba mando yo.
Eficiencia matemática en la manufactura, libertad biológica en la ejecución.